Posición de la Agrupación Global Unions respecto al proyecto de resolución presentado por Israel sobre Eliminación del acoso sex

La Agrupación Global Unions acoge con beneplácito el enfoque que se da en el proyecto de resolución a la persistencia del acoso sexual en el lugar de trabajo, y la necesidad de medidas urgentes al respecto.  

En la Unión Europea[1], aproximadamente una de cada dos o tres mujeres ha experimentado algún tipo de acoso sexual o comportamiento de tipo sexual no deseado. Tan solo en Bangladesh[2], más del 60% de las trabajadoras del vestuario han sufrido intimidación o amenazas de violencia en el trabajo. En EE.UU.[3], 90% de las camareras han sufrido acoso sexual en el trabajo. En todo el mundo, las mujeres empleadas en el trabajo doméstico[4] en hogares privados a menudo corren el riesgo de sufrir acoso y abusos psicológicos, físicos y sexuales.

No obstante, el acoso sexual es sólo una de las formas de violencia y acoso que padecen las mujeres en el mundo del trabajo hoy en día, y que les impide el pleno disfrute y ejercicio de sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales. La violencia de género en el mundo del trabajo constituye una manifestación de relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres. En el trabajo y en la sociedad, la violencia de género puede adoptar múltiples formas, como maltrato físico, incluyendo agresiones, palizas, tentativa de homicidio y homicidio; violencia sexual, incluyendo violación y abusos sexuales; acoso sexual; maltrato verbal y sexista; hostigamiento; maltrato psicológico, intimidación y amenazas de violencia; abuso económico y financiero; y acoso y acecho.

Además, la violencia doméstica o la perpetrada por la ‘pareja sentimental’ repercute claramente en el lugar de trabajo[5], con absentismo prolongado o repetido, un bajo nivel de concentración y productividad, y problemas de seguridad en el empleo para la víctima[6], además de un uso indebido de los recursos de la empresa por parte del perpetrador, por ejemplo.

El objetivo 5 de los ODS pide la eliminación de todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado. Esto incluye claramente el mundo del trabajo.

La violencia de género representa un obstáculo considerable para el empoderamiento económico, la autonomía y la independencia de las mujeres – y para el logro de la igualdad de género. Sin embargo, aunque la violencia de género esté ampliamente reconocida como una de las violaciones de los derechos humanos más graves y sin embargo la más tolerada[7], no se cuenta de momento con ninguna norma legal básica que prohíba la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, en sus múltiples manifestaciones.

Llamamos la atención respecto al proceso en curso en la Organización Internacional de Trabajo (OIT) para remediar esta laguna, adoptando un enfoque integrado para prevenir, hacer frente y remediar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. Instamos a todos los Estados miembros a apoyar dicho proceso con vistas a la adopción de un instrumento vinculante, apoyado por una guía clara sobre su implementación. Esto contribuiría considerablemente al logro del Objetivo 5 de los ODS.

La Agrupación Global Unions representa a 72 millones de trabajadoras en todo el mundo y está representada en la CSW61 por 150 delegadas sindicales.

 

Agrupación Global Unions (representada en la CSW61 por CSI, IE, FITH, ITF e ISP)

 




[6] Además, la evidencia demuestra que las mujeres que experimentan violencia doméstica tienen un historial laboral más interrumpido, cuentan con ingresos personales más bajos, se han visto obligadas a cambiar de empleo más a menudo, y registran niveles más elevados de empleo en trabajos a tiempo parcial que las mujeres que no han tenido ese tipo de experiencias.

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